lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Para cuando tendremos un cambio de mentalidad?


En la actual crisis, vemos día a día como se somete a los ciudadanos a recortes económicos y sociales más duros, como perdemos poder de decisión, y todo para tratar de aplacar a unos mercados que juegan con nosotros para obtener beneficios de la manera más rápida. Las medidas que se proponen son meras tiritas con las que ir taponando una herida cada vez más grande, y parece que los gobiernos se olvidan de intentar probar nuevos métodos. La tasa para las transacciones financieras está olvidada o en caso de llevarse a cabo no será lo que se espera de ella, los paraísos fiscales siguen campando a sus anchas, las grandes fortunas siguen siendo enormes, y evaden todo el capital que pueden, haciendo que la carga de recomponer todo lo que rompieron caiga sobre los de siempre, los de abajo. Vivimos en un mundo globalizado en el que manda más el interés del capital que el de las personas, y o bien cambiamos este sistema o dentro de poco no tendremos nada. Los estados son gestionados como empresas privadas, en las que todo tiene que dar beneficios, y ante una bajada de los mismos se lleva a cabo un recorte de los gastos sociales. La obsolescencia programada obliga a consumir constantemente para sustituir los productos con fecha de caducidad, consumiendo los recursos naturales a un ritmo imposible de reponer por la naturaleza, y abaratando los precios a costa de los salarios y la calidad para poder permanecer competitiva.

¿Hay solución a todo esto?

Necesitamos llevar a cabo un proceso de decrecimiento, reduciendo nuestro consumo a través de la mayor calidad de los productos y de la educación, volviendo a una época en la que no necesitábamos tantas cosas, y potenciando las políticas sociales. Los bienes de primera necesidad deben tener los precios controlados (alimentos, electricidad, vivienda) o ser gratuitos (educación, sanidad). Debemos potenciar la democracia mediante el uso de las nuevas tecnologías para que la participación ciudadana en la toma de decisiones sea una realidad. Debemos crear una Administración Pública bien organizada y fuerte, que pueda ofrecer todos los servicios básicos a los ciudadanos, alejada de la mentalidad empresarial, con una banca pública, un servicio estatal de luz, agua y viviendas.

Los mercados y el capital son fuertes porque les dejamos que lo sean, ya que se basan en nuestra fuerza de trabajo y nuestro consumo para medrar. No podemos dejar en sus manos nuestro futuro, porque no son responsables de sus actos como se está viendo. Necesitamos una sociedad ciudadana y pública, no capitalista y privada. Deberíamos ser capaces de lograr una buena vida para todos, sin acabar con nuestro entorno ni con el de los demás. Cortar las alas de los especuladores, la banca y los corruptos, para que todos tengamos una base mínima sobre la que vivir. 

Creo que entre todos podemos aportar nuestras ideas para conseguir esto, para crear un debate social sobre qué camino debemos tomar.

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