Yo no soy economista, pero la verdad es que la política económica que está aplicando el PP a instancias de Merkel, el FMI y la UE no me parece muy inteligente. Pasemos a estudiar en que se basa dicha política:
1.- Se trata de centrarse el reducir el déficit de los países para que este no afecte al Euro.
2.- El déficit es lo que queda de restar los gastos a los ingresos de un estado (soy un máquina).
3.- Para reducir el déficit se puede, por tanto, reducir los gastos (política actual PP-Merkel) o aumentar los ingresos (queeeeeeeeee???? eso es imposible oiga, nunca había escuchado semejante desfachatez...).
¿Soy yo, o es que parece que solo se están fijando en uno de los dos extremos de la cuerda, y están tirando con todas sus fuerzas?
Yo creo que en España es imposible reducir el déficit a base de reducir el gasto público, de crear una nueva ley laboral que facilite el despido, reduzca los sueldos y extienda la vida laboral (para el que tenga la suerte de conservar un trabajo hasta entonces), y además se reduzca el poder adquisitivo de los funcionarios (sueldos congelados en 2011 y 2012, reducción del mismo un 5% en 2010, frente a una subida del IPC en el mismo periodo del 6,2%). Y digo esto porque la economía del estado español se basa principalmente en los impuestos indirectos, es decir, aquellos que se cobran directamente de los productos de consumo. Se trata de nada menos que del 70% de todos los ingresos estatales. Pero claro, tal como están las cosas, el consumo se está yendo a pique a toda velocidad, algo normal teniendo en cuenta que el 24,4% de la población activa está en paro, que el 13% del resto, son funcionarios que han perdido una gran parte de su capacidad de consumo, y que del 62,3% restante, hay un gran número de personas que han sufrido reducciones de suelo o empeoramiento de su calidad laboral, como tener que trabajar muchas mas horas o tener que desplazarse una mayor distancia para ir a trabajar.
Por ello, no es extraño que la gente deje de consumir todo tipo de chorradas, y se dedique a guardar buena parte de su salario para las contingencias futuras, porque ya no hay nadie que piense en serio que su trabajo es sagrado y nadie se lo puede tocar (que se lo digan a los funcionarios griegos). Porque no sabemos si dentro de un año tendremos que pagar las intervenciones quirúrgicas en la sanidad pública, porque no sabemos cuanto nos costará la educación de nuestros hijos en el futuro, porque no sabemos como vamos a poder vivir si las cosas siguen así de mal. Por todo eso, guardamos unos ahorrillos en el banco o bajo la almohada, y ese dinerillo no revierte al estado a través de esos impuestos indirectos como el IVA o los impuestos especiales del tabaco, el alcohol o la gasolina. Y por eso el Estado tiene cada vez un déficit mayor a pesar de los recortes que lleva a cabo, que lo único que consiguen es crear desconfianza, no en los mercados internacionales (que parece que solo juegan en nuestra contra), sino en la población propia, la cual cada vez gasta menos. Es un círculo vicioso muy negativo. Y se a esto le sumamos que el Estado trata de resolver la carencia galopante de ingresos mediante la emisión de deuda pública, cada vez a un interés mayor, nos encontramos con pan para hoy y hambre para mañana (pero mañana mismo). Ya nos cuesta un dineral pagar los intereses de la deuda emitida hace tiempo (a intereses más bajos), por lo que no consigo entender como vamos a pagar los intereses de la deuda que emitimos ahora mismo.
Ya digo que no soy economista, pero quizás la solución no sea tratar de reducir de esta manera el déficit. Con cada vez menos ingresos fiscales y más gastos financieros, lo que van a acabar haciendo es privatizar todo lo público (pero entonces ¿como van a justificar seguir cobrando impuestos si luego tenemos que pagar por cualquier servicio sanitario, educativo o administrativo?), para poder saquear a gusto todo el tiempo que puedan.
Quizás el otro camino, el del aumento de los ingresos, no sea tan descabellado. Es cierto que para conseguirlo a lo mejor hay que endeudarse temporalmente, pero eso ya lo estamos haciendo ahora, y esa deuda puede inyectarse en la sociedad, para promover el empleo, público y privado, para promover los nuevos sectores económicos que sustituyan al ladrillo y al turismo, como la I+D, para crear opciones en vez de eliminarlas. Eso es lo que se hizo tras la crisis del 29 en EEUU, pero claro, aquí eso huele a intervencionismo estatal que apesta, y ya se sabe que los ricos no quieren que nadie se meta en su cajón de arena. Por eso el Banco Central Europeo no puede prestar dinero directamente a los estados, y si a los bancos privados, para que estos sean los que obtienen el beneficio al prestarle el dinero a los estados a través de la deuda pública. Por eso las agencias de calificación son entidades privadas controladas en mayor medida por las entidades financieras que se benefician de sus "predicciones" económicas. Por eso se inyectan miles de millones de euros para sanear a la banca por sus imprudentes políticas hipotecarias y de inversión pero no se inyecta un céntimo en proteger a las familias desahuciadas por dichos bancos.
Porque hay que ser muy lelo para no ver que lo que se está cociendo apesta a podrido.